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miércoles, 18 de mayo de 2016

El papel fundamental de nuestra profesora dentro del aula


Esta entrada me gustaría dedicársela a mi profesora de Didáctica General y reflexionar acerca de todo lo que nos ha aportado en este tiempo. No solo ha cumplido el rol de profesora sino también el de confidente y acompañante de todos y cada uno de nuestros pequeños baches en este segundo cuatrimestre del primer año de carrera. 

Gracias a ella hemos aprendido muchas cosas, no sé si lo sabremos todo o casi todo acerca de la Didáctica o no, pero desde luego que nos ha ayudado a reflexionar sobre nuestras propias conductas, sobre nuestra manera de conseguir motivarnos, sobre la importancia de ser autónomos trabajando y ha contribuido en nuestro proceso de enseñanza-aprendizaje de los futuros docentes que vamos a ser. 

Al empezar las clases después de los exámenes de Enero, teníamos muchas ganas como grupo de comenzar los siguientes tres meses juntos, con cinco nuevas asignaturas en la mochila y cinco profesores/as nuevos/as que nos iban a acompañar en este segundo cuatrimestre. 

Pues, he de decir, que en este tiempo me he dado cuenta de que muchas veces más que darle toda la importancia a los meros contenidos, hay que dársela a escuchar al alumnado, a intentar comprenderle para así poder mostrarle la ayuda y el apoyo necesario para continuar y no rendirse. Cuando nos explicaron el trabajo del Módulo no entendíamos nada, no teníamos ninguna idea clara...era empezar a conocer el currículo de Educación Infantil, todos sus elementos... que si contenidos, que si metodología, que si competencias, que si evaluación... estábamos completamente perdidos!!! Y en la asignatura de Didáctica es, en la que sin duda más tiempo hemos dedicado a "desahogarnos" de alguna manera de todos los conflictos y dudas que nos estaban surgiendo a medida que íbamos trabajando. 

El simple hecho de que nuestra profesora nos escuchase y nos intentase entender considero que nos ha ayudado mucho a seguir trabajando y a procurar no perder las ganas de seguir intentándolo. Mira que no ha hecho cosas para que estuviésemos mejor!!!! Nos hemos sentado en círculo en medio de la clase mil veces, intentando así calmarnos unos con otros y poner en común todos nuestros pensamientos e incluso sentimientos. Hemos hecho en alguna de las sesiones actividades de relajación, para controlar nuestra respiración, nuestra concentración, nuestro estrés, nuestra ansiedad... y después ponerlo en común. 

Y, aunque en esos momentos la gran mayoría pensábamos que era una perdida de tiempo hacer esas actividades, después nos dábamos cuenta de que teníamos que valorar mucho más esos momentos que nuestra profesora nos facilitaba para que estuviésemos mejor con nosotros mismos. Por tanto, nos hemos dado cuenta de la relevancia que tiene el saber valorar las cosas cuando las tienes, antes de perderlas. 

Por eso, mi conclusión sobre la asignatura es gratamente positiva, porque a parte de todos los contenidos y conceptos que he aprendido en clase con las explicaciones de mi profesora y realizando todos los trabajos que nos ha mandado sobre la Didáctica General, me llevo otra parte de todas las clases que hemos compartido juntos, que es el aprendizaje personal, la importancia de conocernos a nosotros mismos y el saber trabajar día a día por mucho que nos encontremos obstáculos a mitad del camino, ya que lo importante es superarlos y llegar hasta el final. 


Y hasta el final del cuatrimestre hemos llegado, con un buen sabor de boca!!!




sábado, 23 de abril de 2016

¿Qué cualidades debe de tener un buen maestro?


Tras la presentación de unas compañeras de clase sobre su Unidad Didáctica y hacer una de las actividades que tenían planeadas, nuestra profesora nos dijo que pusiésemos detrás de la actividad dos o tres cualidades que deben de tener los maestros, de ahí a que en esta entrada me gustaría mencionar las más importantes desde mi punto de vista. 

Creo que vivimos en una época de falta de vocaciones, dónde muchas veces prima el encontrar un trabajo, el que sea, por encima de todo. Frente a esto, hay montones de maestros entregados de verdad. Pero lo principal, lo más importante en un colegio o instituto, son y tienen que ser sus alumnos. Se trata de formarlos de verdad, en conocimientos, pero sobre todo en valores, debería ser la principal prioridad de cualquier equipo directivo antes de contratar a quien puede  ser una pieza clave en el prestigio y la calidad de un colegio. Esto, lógicamente, requiere un mayor esfuerzo inicial, al tener que leer detenidamente más currículos, antes de tirarlos directamente a la papelera, presuponiendo demasiadas cosas en lugar de interesarse por conocer a la “persona”. Hacer más entrevistas a aspirantes a maestro y hacerlas sin ningún tipo de predisposición negativa y sin favoritismos, muchas veces erróneamente establecidos, pueden marcar la diferencia entre la mediocridad y la excelencia de un centro educativo.

Cordialidad y cercanía
En primer lugar y si nos planteamos el papel del maestro incluso desde su primer encuentro con los que van a ser sus alumnos, éste ha de ser Cordial, Cercano y lo más Simpático posible. No hay que olvidar que se va a encontrar con niños “expectantes”, algunos hasta ligeramente asustados ante el posible cambio de maestro, del que muchas veces no saben nada, en el nuevo curso que van a comenzar.
El maestro tiene que conseguir con su trato que los niños no tengan miedo a preguntarle y pedirle consejo cuando sea necesario. Si descontamos las horas de sueño, en algunos casos, el niño va a pasar más tiempo con el maestro que con sus padres, y a veces de forma mucho más intensa y comunicativa. Dejando aparte la relación de enseñanza-aprendizaje que van a tener y a la que haremos alusión cuando tratemos el perfil profesional del maestro, es fundamental “romper el hielo” en la necesaria relación humana que se va a establecer.
Entereza y autoridad
Sin desmerecer las anteriores características mencionadas y en necesario equilibrio con ellas, quiero destacar la entereza y más aún la autoridad que ha de saber tener el maestro, por muy dura que suene la palabra. Especialmente, si las contraponemos con la Simpatía, el maestro ha de evitar “pecar” de ésta en exceso, por la facilidad que tienen los niños para “perder los papeles”.
El respeto que va a ser necesario en la educación global de los niños, tiene que mantenerse siempre como referente por parte del docente, y será el maestro, especialmente en los primeros cursos, quién tendrá que establecer los límites en el aula; y, para ello tendrá que saber mantenerse firme cuando sea necesario y cuando la distinción de su rol corra peligro, por supuesto, siempre lejos de cualquier signo de violencia.