Como bien sabemos, la educación ha ido cambiando y los modelos didácticos que se aplican para el aprendizaje también lo han hecho. Lo que hace veinte años era un modelo común para todas las escuelas, ahora ha cambiado y podemos hablar de una mayor flexibilidad. Antiguamente, la educación se basaba únicamente en un modelo único didáctico de enseñanza que era tradicional.
Se centraba en enseñar sin importar demasiado cómo, es decir, no se estudiaban los métodos para lograr un buen aprendizaje, ni los contextos en los que se intentaba impartir el conocimiento o las características individuales de cada individuo. Pero todo esto por suerte ha cambiado y los métodos de aprendizaje se han adaptado a los nuevos tiempos.
Actualmente, a la hora de enseñar es muy importante utilizar una didáctica general efectiva, es decir, que incluya un análisis previo del contexto de los alumnos en general y de cada individuo en particular. Lo que busca la didáctica general es que la enseñanza sea efectiva y el método sea el adecuado para cada uno de los alumnos. Busca desarrollar las capacidades de autoformación imprescindibles para que los conocimientos alcanzados se interioricen y puedan ser aplicados en la vida diaria de los individuos.
Por ello, la didáctica general se encarga de definir una técnica adecuada de enseñanza para que el aprendizaje de los alumnos y de cada uno de ellos resulte efectivo. Está relacionada con la tarea en sí de enseñar y se encarga de analizar los procesos educativos en el intelecto de un individuo y en las metodologías que se han llevado a cabo.
Hay que tener en cuenta que en el proceso didáctico intervienen varios componentes para que se pueda llevar a cabo. Hago referencia a el docente o profesor, el estudiante, el contexto social del aprendizaje y el currículo escolar que forma parte de los procesos de enseñanza y de aprendizaje, y está formado por cuatro elementos constitutivos: objetivos, contenidos, metodología y evaluación.

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