martes, 15 de marzo de 2016

Proyectos de trabajo

El tema sobre los proyectos de trabajo se ha mencionado varias veces en clase, por eso me gustaría explicar en esta entrada qué son, en qué consisten y cómo se llevan a cabo en las aulas.

Los proyectos de trabajo parten de las inquietudes del alumnado, o de aquellos elementos que el profesorado pueda considerar interesantes o cercanos a ellos, además, el alumnado es partícipe activo. Este tipo de trabajos están abiertos a diversas soluciones, es decir, no dan como resultado un único producto. Todo proyecto, sea del tipo que sea, implica tres elementos: una propuesta de hacer o conocer algo, unos medios para llevarlo a cabo y un producto o realización que se puede evaluar y mejorar. Es, por lo tanto, un proceso válido para cualquier momento, edad y situación vital. 

¿Qué es un proyecto?

Es un plan de acción y realización, que un grupo de niñas y niños y su maestra o maestro se proponen a sí mismos, con una clara intencionalidad de conseguir un resultado. Para ello se plantea lo siguiente: argumentar, negociar y resolver; qué se quiere hacer; para qué se va a hacer; qué se necesita; con qué se va a hacer; dónde encontrar lo que se necesita... Se trata además de asignar responsabilidades, es decir, quiénes van a hacer cada una de las tareas y cómo y después evaluar el plan, los pasos dados, y los resultados obtenidos. 

Como ya sabemos las interacciones entre los alumnos y alumnas son una herramienta de aprendizaje, por eso otro aspecto importante es el aprendizaje colaborativo y cooperativo. En el trabajo por proyectos el otro es alguien que también marca el propio aprendizaje. Cuando trabajamos en un proyecto, la información que aportamos se enriquece continuamente con lo que los demás aportan, incluso a veces se contradice, dando lugar al diálogo y a verificar, a comprobar, a buscar la postura más acertada. Es un diálogo continuo, y un aprendizaje que se va construyendo con el saber, sentir, creer, hacer...de los demás. 

En los proyectos todo se construye con las aportaciones de todos y todas y de todo y de todos/as se puede aprender valores como el respeto a lo diferente y la tolerancia, entre otros, se trabajan a lo largo de todo proyecto. 

Las familias en ocasiones se sorprenden de que los niñas y niños puedan hacer tantas cosas, saber de tanto y tener ganas de seguir aprendiendo, jugando, etc. Perciben lo importante que es enseñarles a investigar, que busquen y aprendan por ellos/as mismos/as, y cómo esto es una elección para ellos, pues son sus hijos e hijas los que les invitan y empujan a ir a una biblioteca, buscar cuando preguntan, etc. Se asombran de las capacidades que tienen sus hijos/as; cómo reciben y aprenden nuevo vocabulario, cómo conocen el proceso de crecimiento de una mosca (proyecto de moscas), cómo nombran utensilios médicos y su función (proyecto de médicos), cómo valoran la importancia de separar las basuras según sea vidrio, plástico o papel (proyecto de reciclado), etc. 

Por último, subrayar que los proyectos no son una metodología didáctica, sino una concepción global de la educación que rompe con el currículo cerrado y que se interroga acerca de cómo se aprende a leer, a escribir, a contar, y a representar el mundo. Es una concepción que se basa en escuchar al sujeto, en el fomento del deseo de aprender y en el trabajo colaborativo entre los distintos agentes educativos. Además, incita a usar múltiples lenguajes: oral, corporal, escrito, plástico, matemático... y pone en juego muchas capacidades: conversar, argumentar, consensuar, sintetizar, elegir, planificar, seleccionar y no repetir, comprender, etc.

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